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El Valor de las Habilidades Blandas en el Mercado Laboral

La palabra mercado mantiene sus raíces de la antigüedad, remontándonos a cuando muchos comerciantes con mucho esfuerzo conseguían puestos claves en las plazas de los mercados de ciudades, pueblos, en los caminos y cercanías a los puertos, donde hacían grandes despliegues de sus fascinantes productos dentro de espacios abarrotados de un público deseoso de hacerse de productos de valor.

No podía evitar hacer analogías e imaginarme cómo sería esto hace miles de años a lo largo de todo el mundo cuando tuve la oportunidad de caminar el Gran Bazar de Estambul y el Bazar Egipcio de las Especias, también en Estambul. En este lugar tan increíble que automáticamente te hace viajar en el tiempo y vivir una experiencia única, existen calles y calles repletas de comercios con todos sus productos a exposición, con sus dueños listos para ofrecer exquisitas muestras de dulces o iniciar unos duros regateos para comprar recuerdos muy originales.

A primera vista, podíamos observar el hecho de que había numerosos comercios que aparentaban vender exactamente los mismos productos, presentados de la misma forma y a precios muy similares. Esto, lejos de hacer que la decisión de compra fuera más sencilla, nos obligaba a recorrer puestos y puestos buscando diferencias en precio, presentación y niveles de calidad. Y de tanto recorrer, claramente podías encontrar excelentes tratos en excelentes condiciones de valor.

 

Estas condiciones de intercambio pueden ser automáticamente extrapoladas a los mercados laborales, donde por más que no haya físicamente estos espacios, nosotros ofrecemos nuestros servicios en un mercado inundado de oferta laboral con mucha gente buscando activamente, donde luego existen muy pocos clientes que pueden llegar a adquirirlos o contratarnos para trabajar en sus establecimientos.

En un contexto de crecimiento exponencial de la población, la globalización, fácil acceso a los conocimientos, múltiples autores sobre todas las ramas técnicas de ciencias laborales y todo tipo, y cada vez más profesionales de diversos campos, el mercado de la oferta y demanda laboral va mutando hasta encontrar nuevos equilibrios. Así fue como se transitó un camino comenzando con la profesionalización del mercado, seguido de los especialistas en campos muy acotados de acción y con todo eso ya cubierto, el mercado se mueve en búsqueda de un nuevo diferencial de valor para poder elegir el mejor candidato.

Al igual que en los bazares, hoy por hoy los dadores de empleo tienen una incesante cantidad de opciones para poder elegir cómo llenar sus vacantes con mano de obra especializada, técnica, profesional, administrativa, operativa, gerencial. En absolutamente todo campo. Entonces, ¿Dónde está hoy el valor de diferenciación de mercado? Cada vez más entre los seleccionadores se hace referencia a las habilidades blandas o soft skills de recursos humanos en absolutamente en todos sus niveles como elemento de peso en la balanza a la hora de seleccionar un candidato para integrar sus filas de trabajo.

Las habilidades técnicas especializadas se convirtieron en el nuevo piso, mientras que la diferencia de valor del mercado se da por atributos como:

  • Trabajo en Equipo.
  • Capacidad de Liderazgo y de ser Liderado.
  • Amabilidad y cortesía.
  • Flexibilidad y adaptación.
  • Capacidad de respuesta en situaciones de presión.
  • Resolución de problemas.
  • Capacidad de despliegue práctico.
  • Habilidades comunicativas.

En un contexto donde todos los que estamos tenemos capacidades técnicas y conocimientos técnicos similares, son los atributos que pueden transformar esos conocimientos comunes en puestas en escena de valor lo que marca la diferencia. Asimismo, esto en combinación con personalidades que ayudan a mantener ambientes de trabajo sanos y en crecimiento, son los factores que crean la diferenciación de valor en un mercado macro totalmente saturado.

Ahora que sabemos dónde está el piso del mercado laboral y cómo se construye una diferencia de valor, sabemos hacia dónde debemos apuntar en el desarrollo personal. Ya que, a fin de cuentas, la selección laboral, la permanencia en un puesto de trabajo, y la retribución económica que podemos llegar a percibir, se desarrollan en el tiempo en base al valor que podemos agregar.

No hay otro secreto. La diferencia siempre estuvo y sigue estando en el mismo lugar. Siempre es necesario formarse y desarrollarse para poder agregar valor, sea cual sea nuestro campo de interés.

¿Podemos agregar valor? ¿Cuánto valor podemos agregar? ¿Cómo podemos agregarnos valor a nosotros mismos?

 

Ing. Federico García Montes

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