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El desafío PyME en la Industria 4.0

La Industria 4.0 es un fenómeno que comenzó como proyecto del gobierno de Alemania para el desarrollo de sus plantas de manufactura e industrias y de a poco se ha ido abordando a lo largo de todo el mundo para ser aplicado en las industrias y servicios de todo tipo en numerosos países. Este movimiento se espera que pueda producir profundos cambios en cómo se conciben los negocios a lo largo de todo el mundo, de lograr más eficiencia y mejores resultados económicos.

La I 4.0 es un término que refiere al nuevo rol de las empresas donde buscan acoplar su cadena de valor a las nuevas condiciones del entorno en donde internet y la conectividad están transformando la forma en la que vivimos y generan nuevos modelos de negocios. Estamos hablando nada más y nada menos que de la cuarta revolución industrial.

Nos referimos a Cuarta Revolución industrial, ya que es la que precede al uso de la energía del vapor, la energía eléctrica y a la automatización y acople de las tecnologías de Comunicación a través de computadoras y la electrónica. Luego, en los últimos años hemos visto transformaciones que parecían aisladas, pero están lejos de serlo. Pasamos de las librerías a las tiendas de E-Books, de las Páginas Amarillas al E-Commerce o E-Marketplace, del alquiler o compra de CDs álbumes, películas y series al Streaming, de los Taxis al Carpooling, de hacer pedidos por llamada a hacerlo apretando un botón, supermercados sin cajeros y vehículos autónomos que se comunican entre sí por una nube de datos.

La I4.0 busca en posicionar a las industrias como un actor más dentro de la amplia red de conectividad existente en la sociedad. Para esto, se basa en el desarrollo de tecnologías como:

  • Internet of Things: Todos los Smart devices que hoy por hoy se encuentran en nuestras manos y hogares operan conectados a una gran nube de datos en internet generando datos de uso y de consumo. Esta información podría mejorar el servicio y la calidad que se presta a los clientes a través de lecturas casi en tiempo real de qué es lo que el mercado está realmente demandando y qué son los atributos que a los clientes potenciales de nuestros productos o servicios perciben realmente como valor.
  • Big Data: Como mencionábamos, los dispositivos generan una enorme cantidad de datos ya de forma individual, si se quisiera obtener información de todos los potenciales consumidores se debería procesar cantidades enormes de datos en búsqueda de algo que sirviera. Aquí es donde entra en escena el Big Data, permitiendo filtrar y separar los datos que no sirven de aquellos que si para ayudar a la toma de decisiones. Esto permitirá alimentar a las gerencias y departamentos de diseño de producto de información clave para los desarrollos de nuevos productos y la flexibilización del producto terminado.
  • Ciberseguridad: Uno de los grandes riesgos de esto es la filtración de datos e información. Por lo que el desarrollo de protocolos de seguridad y tecnología aplicada a que no se filtren datos a donde no deben ir resulta de crucial importancia. Es fundamental en este punto el desarrollo de tecnologías de encriptación de datos para que estos no puedan ser interceptados en la transferencia desde y hacia los dispositivos de almacenamiento en las nubes.
  • Desarrollo robótico: Actualmente el empleo de robots en la industria implica la necesidad de que operen de forma totalmente separada de los humanos por cuestiones de seguridad. Esto es así porque los brazos robóticos reproducen algoritmos de funcionamiento y movimiento que pueden causar accidentes y heridas graves si se cruzaran con algún humano. Para superar esto, se está avanzando en el desarrollo de robots e inteligencias que puedan operar palmo a palmo con la mano de obra humana sin que corra riesgo la integridad física de este. Por ejemplo, ya existen y se utilizan métodos de transporte de cargas autónomas inteligentes diseñadas para evitar las colisiones contra otros objetivos y seres humanos. Estos desarrollos prometen minimizar los tiempos de manufactura, y operando en conjunto con una alimentación veloz a través de Big Data en combinación con el apoyo de Inteligencia Artificial y Deep Machine Learning, pueden desarrollar productos más personalizados y hacer un mejor control de los niveles de inventario en los sistemas de producción y en la cadena de suministro
  • Inteligencias artificiales: Las I.A. están destinadas a aprender nuestros comportamientos, hábitos y preferencias para maximizar la experiencia de uso de nuestros productos, operar bajo nuestros comandos de voz para ofrecernos soluciones, y también para procesar datos del Big Data, entre muchos otros usos. Por ejemplo, encontramos ya en los últimos modelos de celulares cámaras de fotos con inteligencias artificiales para mejorar la calidad de las producciones, así como también existen bots e I.A. aplicada a Marketing Digital, sin mencionar también las I.A. que operan en los sistemas operativos de los celulares para mejorar las experiencias de uso y ahorro de batería, entre otros elementos.
  • Machine Learning: Es un derivado de la inteligencia Artificial, en donde las máquinas y sistemas “Aprenden” sin necesidad de que el ser humano escriba los códigos de programación. Entonces, en base a las experiencias de uso y problemas, la máquina aprende autónomamente a evitarlos y mejorar sus medidas de performance. Se busca que las máquinas aprendan por si mismas cuándo están por sufrir algún desperfecto para avisar con tiempo a los técnicos de mantenimiento y programadores de producción que el equipo deberá ser sacado de servicio para ser reparado, y puntualmente que tipo de reparación necesita, pudiendo dar tiempo también para conseguir repuestos y para preparar de antemano los trabajos que se deben realizar.
  • Impresión 3D: Una tecnología cada vez más al alcance de la mano, pero aún en desarrollo para producciones a escala. Presenta unas ventajas enormes para eliminar traslados logísticos y desperdicios en la transformación operativa y aportar flexibilidad a la manufactura y automatización. Sin embargo, tiene su principal defecto –aún- en su velocidad de producción e impresión, lo que impide que sea utilizada a grandes escalas. Sirven para fabricar repuestos para las maquinarias que pueden tardar mucho tiempo en su reaprovisionamiento, en donde apoyado por la inteligencia artificial de las maquinarias, permite reducir los tiempos y costos de mantenimiento.
  • Realidad aumentada: La realidad aumentada y realidad virtual ya son tecnologías existentes y masivas, aunque en la sociedad se ve principalmente en videojuegos. Sin embargo, en la industria se utiliza para que los operarios hagan uso de máquinas en sus estaciones de trabajo para procesos delicados o peligrosos sin tener que estar físicamente expuesto, sino que mediante esta tecnología se operan brazos robóticos que hacen el trabajo. También la realidad aumentada sirve para entrenar nuevo personal y capacitar en nuevos procedimientos.

La promesa de la I 4.0 es entonces la de reducir los costos de manufactura, aumentar la productividad, reducir el impacto ambiental, mejorar la explotación de la capacidad instalada, reducir los costos de mantenimiento, mejorar las proyecciones de ventas y reducir los inventarios. Esto se lograría a través del acople de la cadena de valor a la digitalización de las comunicaciones, las empresas podrán utilizar datos en tiempo real de sus clientes, proveedores y demás actores de la cadena de valor para mejorar sus operaciones.

Ahora, finalizado el recorrido por los puntos salientes de la Industria 4.0, es momento de preguntarnos dónde se posicionarían las PyMEs dentro de este contexto de cuarta Revolución Industrial. Porque hasta ahora hemos visto herramientas y tecnologías a las cuales solamente tendrían acceso las grandes industrias, lo que en un principio podría parecer como una amenaza para el sector de la pequeña y mediana industria y suponer gigantes barreras de entrada al mercado del futuro.

Para esto, tenemos que realizar un análisis profundo de cuáles han sido los hechos que motivaron el desarrollo de estas tecnologías y de donde proviene la real necesidad. De esta manera, las PyMEs pueden anticiparse a los modelos de negocios del futuro y guiar sus acciones en ese sentido.

Comenzamos por observar el hecho de las tecnologías y desarrollos que analizamos hasta ahora son herramientas de apoyo para cumplir con determinados objetivos o beneficios. Por ejemplo, la disminución de costos de manufactura tiene una de sus principales razones en políticas de estado.

La I 4.0 fue motivada en Alemania y en el resto de la Unión Europea a causa de la caída sostenida de la participación de la manufactura en el PBI en las economías nacionales, participación del PBI que fue creciendo en los países donde se instalaron sus plantas de manufactura. Se busca entonces que a través de las fábricas operando con los lineamientos de la I 4.0 se puede aumentar la capacidad de producción a costos mucho menores de los que se estaba operando en las últimas décadas esperando llevar la participación en el PBI de un 15% al 20% entre 2020 y 2021. Se transforma entonces en una política de Estado con el objetivo de mejorar las economías nacionales repatriando producción que en otro momento por menores costos habían sido internacionalizadas y que también desarrollaron múltiples empresas competidoras al globalizar el Know-How. Esto marca el desarrollo de empresas globalizadas dentro de economías nacionales, por lo que resultará cada vez más importante la competencia nacional.

Por otro lado, y en donde se encuentra la principal ventaja de las PyMEs frente a esta corriente, es el hecho de que las grandes industrias necesitan todo este desarrollo tecnológico y de información para deshacer décadas de rigidez y poca flexibilización productiva y sistemática. La tendencia de mercado actual marca que los consumidores desean productos a un ritmo cada vez más veloz y con mayores grados de personalización, lo que marca también que el mercado cambia a un ritmo más rápido del que pueden cambiar los sistemas de información y producción rígidos con los que operan estas grandes industrias.

Con lo cual, las grandes empresas están frente al desafío de deshacer mucho de lo que durante décadas ofreció “grandes aumentos de eficiencia” a un costo que no se observó a tiempo, las gigantes barreras de salida de la poca flexibilización de la producción por atender mercados masivos con productos sin personalización y del desarrollo de sistemas de información que no pueden responder al ritmo del mercado. La mayoría de las grandes industrias operan con sistemas derivados del MRP y están obligadas a utilizar este algoritmo para la planificación de la producción y compras en horizontes normalmente amplios. Y si bien este sistema de trabajo siempre presentó graves fallas estructurales, obligando a las empresas a crear estructuras dedicadas a hacerlo funcionar, ya no alcanza para organizar a la empresa, abastecimiento, y la producción con los ciclos en los que opera el mercado.

Con el mercado en un nuevo piso cada vez más ascendente, la percepción del valor del cliente y la adaptación de los sistemas de trabajo al valor del mercado es donde está la clave del juego. El valor de mercado está puesto en lograr bajos tiempos de reaprovisionamiento a los clientes en un mercado en donde se demanda cada vez más variantes de productos terminados y se buscan atender necesidades cada vez más específicas, en un mercado que se sitúa casi físicamente en internet y redes sociales.

Bajo esta lectura de valor del mercado, son las PyMEs las que tienen la ventaja, ya que por su estructura poco “desarrollada”, no presentan la rigidez y poca flexibilidad de los grandes competidores, por lo que, en lugar de deshacer para volver a hacer, se encuentran en una posición favorable para poder:

  • Orientar sus acciones a satisfacer las demandas de un mercado cambiante en tiempos de entrega y tiempos de ciclo cortos gracias a su flexibilidad de manufactura y servicio.
  • Orientar la filosofía de calidad hacia el mercado, incorporando una visión constante sobre qué es lo que el cliente valora para poder ajustar los diseños de producto, parámetros de calidad y desarrollos hacia lo que los clientes realmente valoran. Incluso usando las herramientas tradicionales. Esto permite bajar costos en los procesos y mantener y aumentar cuotas de mercado.
  • Usar Herramientas digitales para ampliar su presencia y mercado en Internet, pudiendo contratar servicios IT de uso de pequeñas y muy económicas Inteligencias Artificiales para el mercado y usar Big Data, también muy económico, para hacer análisis de mercado. Esto permitirá recolectar información de mercado y tener presencia en donde el mercado hoy por hoy se encuentra, en internet.
  • Satisfacer un mercado con personalización suele demandar grandes inventarios, por lo que es importante desarrollar una buena política de inventarios de materias primas y producto final, apostando por desarrollar Pooling de Inventarios, es decir, pocas partes desde donde se puede obtener una gran variedad de productos finales con sólo darles la terminación.
  • Desarrollo de sistemas de información integrado en la cadena de valor, para poder alimentar diferentes departamentos y proveedores de información para acortar los tiempos de respuesta. Para esto se deben desarrollar mecanismos de disparadores de acción en base a parámetros e indicadores de uso en común para poder minimizar costos y tiempos. Una buena integración horizontal con proveedores y clientes B2B, permitirá acortar tiempos de entrega y reducir sustancialmente los inventarios. Se puede hacer de una manera muy sencilla con los sistemas de trabajo actuales, la dificultad está en establecer la política de inventarios que funcione con disparadores en tiempo real y que no proyecte en horizontes de tiempo muy amplios. Si bien puede parecer difícil, nota de autor, ya he desarrollado casos de éxito en integración horizontal.
  • Eliminar sistemáticamente desperdicios en los procesos para poder competir en calidad y costos de proceso con cualquier otro oferente del mercado.
  • Apostar a desarrollar las economías de escala, entendiéndola como obtener el mayor rendimiento posible de los recursos actuales, apuntando a producir más con menos.
  • Acoplar tecnología de manufactura que permita reducir los tiempos de respuesta, pero orientadas a agregar valor al mercado apostando a la diferenciación.
  • Reducir cíclicamente los costos de mantenimiento a través de la gestión de variabilidad, mantenimiento predictivo y herramientas de gestión visual.
  • Desarrollar nichos de mercado atendiendo necesidades específicas.

Entonces, de esta manera, la clave real está en buscar integrar la cadena de valor en forma horizontal y vertical en un mundo digitalizado y conectado para poder aprovechar de esos beneficios, pero no de la misma forma que las grandes empresas, ya que su realidad y presente son muy diferentes para alcanzar los mismos objetivos. El trabajo es encontrar la mecánica y las herramientas que mejor se adapten a acoplar la cadena de valor considerando la personalidad propia de cada una de las diferentes empresas, desarrollando sin cansancio la propia competitividad.

 

Ing. Federico García Montes.

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